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Cuánta agua necesitas de verdad en verano (y por qué los ‘2 litros’ no son una ley)

Alba aragon
Alba Aragón Marín

Cómo explicar la hidratación sin cifras mágicas y qué recomendar desde farmacia cuando llegan el calor, el ejercicio o las pérdidas de líquidos.

En verano, la necesidad de agua cambia con el calor, la actividad, la sudoración, la dieta y la situación clínica. Una cifra fija no sirve para todo el mundo.

“¿Cuánta agua tengo que beber al día?” es una de esas preguntas que parecen tener una respuesta sencilla. La respuesta popular suele ser: dos litros. El problema es que esa cifra se ha convertido en una regla universal que la ciencia nunca formuló de esa manera.

Los “2 litros” son una referencia útil en algunos contextos, no una receta exacta para cada persona ni para todos los días del verano.

Qué significan realmente los 2 litros

La EFSA establece una ingesta adecuada de agua total de aproximadamente 2,0 L/día para mujeres y 2,5 L/día para hombres adultos, en condiciones de temperatura moderada y actividad física moderada. Y “agua total” significa agua procedente de bebidas y alimentos, no dos litros de agua embotellada además de todo lo demás. [1]

Además, son valores de referencia poblacionales, no necesidades individuales exactas. La propia EFSA señala que las necesidades cambian con el clima, la actividad física y otras circunstancias. [1]

En verano, la cifra deja de ser todavía más rígida

El calor, el ejercicio, la edad, el embarazo, la lactancia y la enfermedad cambian las necesidades. La misma recomendación no sirve para todos.

Cuando aumenta la temperatura, el organismo pierde más agua a través del sudor para disipar calor. Por eso, durante una ola de calor, la OMS aconseja beber agua de forma regular y utiliza como orientación práctica aproximadamente 2–3 litros al día para la población general, además de evitar alcohol y exceso de cafeína. [2,3]

Esto no contradice a la EFSA: responden a contextos distintos. Una cosa es una referencia nutricional en condiciones moderadas y otra una recomendación práctica durante calor intenso.

¿De qué depende lo que una persona necesita?

La mejor cifra para un paciente sano no sale de una fórmula universal: se ajusta a sed, pérdidas, actividad, alimentos, temperatura y situación clínica.

Factor Qué cambia Qué debemos explicar
Calor y humedad Aumentan las pérdidas por sudor y dificultan la
termorregulación.
Beber con más regularidad y adaptar la cantidad a las
pérdidas.
Ejercicio o trabajo
físico
Puede multiplicar las pérdidas de agua y sodio. Para actividad prolongada con sudoración intensa
puede ser útil reponer electrolitos, no solo agua. [4]
Dieta Fruta, verdura, sopas, lácteos y otros alimentos
aportan agua.
La hidratación no procede exclusivamente del vaso de
agua.
Edad avanzada La sensación de sed puede ser menos eficaz y el
riesgo frente al calor aumenta.
No confiar únicamente en la sed en personas mayores
vulnerables. [5]
Embarazo y lactancia Aumentan los requerimientos. EFSA propone +300 mL/día en embarazo y unos +700
mL/día durante lactancia sobre la referencia de la
mujer no lactante. [1]
Patología o
medicación
Insuficiencia cardiaca/renal, diuréticos u otras
situaciones pueden cambiar el balance.
No recomendar “beber mucho” sin revisar
restricciones o indicaciones médicas.

¿Cómo sabemos si estamos bebiendo suficiente?

En una persona sana, la sed es una señal útil y el color de la orina puede servir como orientación práctica. Orina clara o amarillo pálido suele ser compatible con una hidratación adecuada; una orina más oscura y escasa puede acompañar a la deshidratación. Pero el color de la orina no es una prueba diagnóstica y puede cambiar por medicamentos, suplementos o alimentos. [6]

Sed, orina más oscura, menor frecuencia urinaria, cansancio, cefalea, mareo o calambres pueden aparecer cuando aumentan las pérdidas de agua.

Señales que merece la pena preguntar en el mostrador

Sed intensa: puede ser una señal de déficit, especialmente si se acompaña de calor intenso o ejercicio.

Orina oscura o poco frecuente: orienta a una ingesta insuficiente, sobre todo si coincide con otras señales.

Mareo, debilidad, cefalea o náuseas: pueden indicar estrés térmico o deshidratación y requieren valorar gravedad.

Calambres tras sudoración prolongada: pueden implicar pérdida de agua y electrolitos; la OMS contempla soluciones de rehidratación oral en calambres por calor. [2]

Confusión, pérdida de conciencia, convulsiones o piel muy caliente: son señales de emergencia compatibles con golpe de calor: atención médica inmediata. [2,3]

¿Agua, electrolitos o suero oral?

Para la mayoría de las personas sanas que simplemente pasan calor, el agua es la bebida de elección. Los electrolitos no son obligatorios cada vez que sube la temperatura.

Cuando existe sudoración intensa durante varias horas -por deporte o trabajo físico-, puede tener sentido añadir una bebida con electrolitos. CDC/NIOSH lo contempla en trabajos prolongados con sudoración mantenida. [4]

En cambio, ante diarrea, vómitos o pérdidas relevantes, una solución de rehidratación oral tiene una composición diseñada para favorecer la absorción de agua y sales y no debe confundirse con una bebida deportiva convencional.

En resumen: los electrolitos no son mejores que el agua por sistema; tienen sentido cuando hay pérdidas de sales relevantes o una indicación concreta.

Guía práctica de mostrador: qué preguntar y qué recomendar

¿Se puede beber demasiada agua?

Sí. Aunque es mucho menos frecuente que la deshidratación, beber cantidades muy grandes en poco tiempo puede diluir el sodio de la sangre y provocar hiponatremia. Este riesgo está especialmente descrito en ejercicios de larga duración cuando se bebe por encima de las pérdidas reales. [7,8]

Por eso, el mensaje correcto no es “cuanto más, mejor”, sino suficiente, regular y adaptado a las pérdidas.

Consulta Qué preguntar Consejo farmacéutico Producto / medida Cuándo derivar
“¿Tengo que beber
2 litros exactos?”
Edad, actividad,
exposición al calor,
dieta, patologías.
Explicar que 2–2,5 L son referencias
de agua total en condiciones
moderadas, no una ley individual.
Agua como bebida
principal.
Si hay enfermedad
renal/cardiaca o
restricción de
líquidos.
“Trabajo / entreno
varias horas con
calor”
Duración, intensidad,
sudoración, síntomas.
Beber de forma regular; con
sudoración prolongada puede ser útil
reponer electrolitos.
Agua; bebidas con
electrolitos según
pérdidas.
Mareo intenso,
confusión, vómitos,
incapacidad para
hidratarse o síntomas
de golpe de calor.
“Tengo calambres
por el calor”
Tiempo al calor,
sudoración, ejercicio,
duración.
Reposo en lugar fresco y
rehidratación. La OMS recomienda
SRO con electrolitos para calambres
por calor.
Sales de rehidratación
oral.
Si duran >1 hora o
aparecen síntomas
sistémicos.
“Tengo diarrea /
vómitos”
Duración, frecuencia,
edad, orina, fiebre,
sangre, tolerancia oral.
Priorizar rehidratación oral
adecuada. No sustituir
automáticamente por bebidas
deportivas.
SRO conforme a
instrucciones.
Deshidratación,
sangre, fiebre alta,
vómitos persistentes,
lactantes, ancianos
frágiles.
Persona mayor en
ola de calor
Ingesta real, apoyo en
domicilio, medicación,
movilidad, cognición.
Ofrecer líquidos de forma regular y
no esperar siempre a que aparezca
sed.
Agua y alimentos
hidratantes; plan diario
sencillo.
Confusión, debilidad
marcada, poca orina,
deterioro general.
“Tomo diuréticos,
¿bebo más?”
Qué medicación,
enfermedad
cardiovascular/renal,
restricciones médicas.
No modificar por cuenta propia ni
medicación ni volumen de líquidos.
Seguir plan médico;
revisar tratamiento si
procede.
Derivar para ajuste
individual si hay
síntomas o dudas.
“Quiero electrolitos
todos los días”
¿Por qué? ¿Ejercicio?
¿Sudoración
prolongada?
¿Enfermedad?
No son necesarios rutinariamente en
una persona sana con dieta normal y
actividad habitual.
Agua normalmente
suficiente.
Si hay síntomas
persistentes o
enfermedad que altere
sodio/potasio.

Cuatro mensajes que el paciente debería llevarse de la farmacia

La recomendación farmacéutica puede evitar tanto la deshidratación como el consumo innecesario de productos o cantidades excesivas de agua.

1. Los 2 litros no Son una referencia aproximada que además suele referirse al agua

son una ley total procedente de bebidas y alimentos.

2. En verano

Calor, humedad, ejercicio y sudoración pueden aumentar mucho las

necesitas adaptar,

necesidades.

no memorizar

3. Agua primero;

Para la mayoría, agua y una dieta normal son suficientes. Pérdidas

electrolitos cuando

intensas o enfermedad pueden requerir otra estrategia.

hay una razón

4. Hay pacientes en

los que “beba más” Insuficiencia renal o cardiaca, restricciones de líquidos, ciertos

puede ser un mal fármacos y personas vulnerables requieren individualización.

consejo

La idea final

Desde farmacia, la mejor recomendación no es repetir una cifra. Es ayudar a cada paciente a reconocer sus pérdidas, adaptar la ingesta y detectar cuándo la deshidratación -o el exceso de agua- deja de ser un problema doméstico.

Referencias principales

  1. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for water. EFSA Journal. 2010;8(3):1459.
  2. World Health Organization. Heatwaves: How to stay cool. Updated guidance, 2024.
  3. World Health Organization. Heat and health. Fact sheet, 31 July 2026.
  4. CDC/NIOSH. Workplace Recommendations: Heat Stress – Hydration. Updated 2026.
  5. Begg DP. Disturbances of thirst and fluid balance associated with aging. Physiol Behav. 2017;178:28-34.
  6. CDC. About Heat and Your Health. Hydration and signs of heat illness. Updated 2026.
  7. Hew-Butler T, et al. Consensus / literature on exercise-associated hyponatremia and overdrinking.
  8. National Athletic Trainers’ Association Position Statement: Fluid Replacement for the Physically Active. J Athl Train. 2017.

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