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Después de los 60, lo que protege tu músculo y tus huesos no es el calcio en pastillas

Ramon martorell
Ramon Martorell 

El calcio importa, pero la fuerza, la alimentación, el equilibrio y una valoración adecuada deciden buena parte de la autonomía futura.

Cuando pensamos en huesos fuertes después de los 60, es fácil imaginar un bote de calcio. El calcio es necesario, pero esa imagen deja fuera buena parte del problema. Una fractura no depende únicamente de cuánto mineral contiene el hueso. También influyen la fuerza muscular, el equilibrio, la alimentación, ciertos medicamentos, la visión, el entorno y la probabilidad de caer.

La estrategia más útil combina movimiento, nutrición suficiente y valoración del riesgo individual. Un suplemento puede tener sentido en algunas personas. Tomarlo por rutina, sin revisar la dieta ni el riesgo de osteoporosis, no sustituye esas medidas.

El hueso necesita músculo y el músculo necesita uso

El tejido óseo está vivo y responde a las cargas. Caminar aporta beneficios generales, pero el músculo necesita además un estímulo de fuerza que progrese con el tiempo. Levantarse de una silla, subir escalones, trabajar con bandas elásticas o utilizar cargas adaptadas son ejemplos sencillos. La actividad debe ajustarse al estado de cada persona, sobre todo si hay dolor, fragilidad, enfermedad cardiovascular o caídas recientes.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas mayores incluyan actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares al menos dos días por semana. Cuando existe poca movilidad o riesgo de caída, aconseja trabajo multicomponente de equilibrio y fuerza tres o más días por semana. Estas cifras son una referencia general. Empezar con ayuda de fisioterapia o de un profesional del ejercicio puede ser la opción más segura cuando hay limitaciones.

Conservar fuerza facilita levantarse, caminar con seguridad, reaccionar ante un tropiezo y mantener las tareas cotidianas. Esa función protege la autonomía y reduce una parte del riesgo que una pastilla de calcio no puede corregir.

La proteína también forma parte de la salud musculoesquelética

Con los años puede disminuir el apetito y resultar más difícil mantener masa muscular. Una dieta escasa en energía y proteína acelera esa pérdida. Las guías europeas de nutrición geriátrica proponen asegurar al menos alrededor de un gramo de proteína por kilo de peso y día en las personas mayores, con ajustes según actividad, estado nutricional, enfermedad y función renal. La cifra no debe convertirse en una pauta automática: sirve para recordar que una tostada y un café pueden quedarse cortos como comida habitual.

Conviene repartir alimentos proteicos durante el día. Huevos, pescado, carne, legumbres, lácteos, tofu y otros alimentos vegetales pueden formar parte de ese reparto. Si hay pérdida involuntaria de peso, poca ingesta, dificultad para masticar o tragar, o una enfermedad renal, la valoración debe ser individual.

El calcio sigue siendo importante

Los huesos necesitan un aporte adecuado de calcio. La primera opción suele ser la alimentación: lácteos, bebidas vegetales enriquecidas, pescado pequeño que se come con espina, tofu elaborado con sales de calcio y otros alimentos que aporten este mineral. La cantidad real depende del alimento y de la dieta completa.

Las guías de osteoporosis prefieren cubrir el calcio con alimentos siempre que sea posible. Recomiendan dirigir los suplementos a quienes no alcanzan un aporte suficiente y presentan riesgo de osteoporosis o fractura, por ejemplo algunas personas institucionalizadas, con malabsorción o con una dieta muy limitada. Los suplementos pueden causar estreñimiento y molestias digestivas, además de interferir con algunos medicamentos. Por eso conviene revisar el aporte dietético, la dosis y la forma de tomarlo con un profesional.

Los estudios sobre calcio, solo o junto con vitamina D, no ofrecen un resultado uniforme para prevenir fracturas en adultos sanos que viven de forma independiente. Esto explica por qué la respuesta no es dar la misma pastilla a todo el mundo. En una persona con déficit, osteoporosis o tratamiento específico, el contexto cambia.

Vitamina D cuando existe una indicación

La vitamina D ayuda a absorber el calcio y participa en la función muscular. Un nivel bajo puede requerir tratamiento, pero suplementar a toda la población con la misma pauta tampoco garantiza menos fracturas. La edad avanzada, la escasa exposición solar, vivir en una residencia, la malabsorción y algunas enfermedades o tratamientos aumentan la probabilidad de déficit.

El análisis y la suplementación deben decidirse según el riesgo y la situación clínica. Las dosis altas tomadas por cuenta propia no aportan una protección extra y pueden causar daño. También es importante recordar que calcio y vitamina D acompañan al tratamiento de la osteoporosis cuando están indicados; no lo sustituyen.

Cuándo conviene pedir una valoración

Una fractura tras un golpe pequeño o una caída desde la propia altura merece estudio. También conviene consultar ante pérdida notable de estatura, dolor vertebral nuevo, caídas repetidas, debilidad creciente, pérdida involuntaria de peso o dificultad para levantarse de una silla. El uso prolongado de corticoides y algunos antecedentes personales o familiares elevan el riesgo.

La valoración puede incluir historia clínica, revisión de medicamentos, exploración, análisis y, cuando corresponda, una densitometría. Detectar osteoporosis, sarcopenia o fragilidad permite actuar antes de la siguiente caída.

Qué merece la pena recordar

Después de los 60, proteger huesos y músculo exige continuidad. La base es moverse, entrenar fuerza y equilibrio, comer suficiente y corregir déficits reales. El calcio conserva un papel importante, pero su presentación en pastillas no convierte un enfoque incompleto en uno eficaz.

Antes de comprar un suplemento, revisa con tu médico, farmacéutico o dietista-nutricionista qué aportas con la dieta, qué medicamentos tomas y cuál es tu riesgo de osteoporosis o caídas. Si ya tienes una pauta prescrita, no la cambies sin consultarlo.

Fuentes

  1. Organización Mundial de la Salud. Directrices sobre actividad física y hábitos sedentarios. 2020.
  2. Organización Mundial de la Salud. Actividad física y sedentarismo en personas mayores. 2022.
  3. Volkert D y colaboradores. Guía práctica ESPEN de nutrición e hidratación en geriatría. 2022.
  4. National Osteoporosis Guideline Group. Guía clínica para prevenir y tratar la osteoporosis. 2024.
  5. NIH Office of Dietary Supplements. Calcio para profesionales sanitarios. Actualizado en 2026.
  6. NIH Office of Dietary Supplements. Vitamina D para profesionales sanitarios.

Aviso sanitario Este artículo ofrece información general y no sustituye una valoración individual. No inicies, suspendas ni modifiques medicamentos o suplementos sin consultar a un profesional sanitario.

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